21 de marzo de 2014

No le tengo miedo a la muerte. Me da miedo sufrir. Me duele verlo asi. Me desgarra el alma ver como avanza ELlA en su cuerpo, ese cuerpo que nunca se estuvo quieto y que ahora no puede ni mantenerse en pie. Me rompe el corazón la velocidad, el desgaste, lo que va a sufrir ella cuando no esté. La mayor relación amor-odio de mo vida, 25 años peleándonos y queriéndonos. Sufro solo de pensar en ti, en que todo lo que guardas dentro explotará cuando nos falte. Exactamente igual que exploté yo con 7 añitos. Incluso el caracter cambia con esos palos, con esas jodidas enfermedades que se llevan a muchos... Al menos tú podrás despedirte. Entiendo que yo era una niña, SU niña, su primera nieta, su primer juguete... Pero el mazazo fue el mismo, antes o después, pero sumado a una mentira. Cuando era pequeña, te recordaba enfermo, en aquella cama donde me dormía tocando tu oreja... Ahora te recuerdo vivo. De mi mano, gateando, cuidándome... Cuando me quise dar cuenta... Ya no estabas. Esa ausencia duele. Estoy convencida que si estuvieses en cuerpo aqui, conmigo, sería mejor persona. Y digo en cuerpo sí, porque siempre estás en alma, en mi cabeza, en mi mesilla de noche, en mi corazón y tatuado en mi piel. Tú ya sabes que todos los días tienen un minuto en que cierro los ojos y disfruto echándote de menos...

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