22 de diciembre de 2008
Y alguien me dijo una vez que decir "no" también lo era. ¿Sabéis? Se equivocaba. De un "no" puede salir una conversación que merezca la pena, y descubrir cosas de alguien que no sabías, y que le hacen aún mejor persona.
10 de octubre de 2008
Pero....
¿Y cuando después de dar dos pasos te dice "si quieres podemos conocernos"? ¿Qué sensación es esa? Ni yo sabría explicar ese temblor en las piernas.
A veces hacer algo que cuesta trabajo no es tan malo.
28 de septiembre de 2008
Música
¿Quién necesita más? Aunque sea calidad móvil, aunque se vea algo oscuro, aunque no se oiga del todo bien, fue un momento mágico, es mágico verlo y recordar ese momento.
Hay mil momentos más con ellos que son mágicos, pero no se puede tener todo, unos están ahí vía móvil, y otros están en la cabeza, esperando a que pienses en ello para ponerte los pelos de punta...
Sois grandes. Sois MUY grandes.
13 de septiembre de 2008
Musica...
Ayer, a falta de una vez, me pasó dos.
6 de la tarde aproximadamente, Iván y ¿Rafa? tocando las guitarras, empieza a sonar Simple man, pero lo bueno es cuando suena la armónica de Cesu, esa que le da ese toque tan bonito a los temas, y todas y cada una de las notas se clavan tan dentro de mí, que en ese momento creí que nunca había sentido nada que se le acercara, esas notas me envolvían, se metían en lo más profundo de mí. Pocas veces había disfrutado así con una canción, y nunca, nunca imaginé, que un instrumento tan "desconocido" para mí como puede ser una armónica pudiera hacerme sentir tantas cosas... Aunque solo sea en unas pocas canciones, en unos pocos momentos...
Llegan las 23.00 y es hora de que Pedro y Javi den su conciertillo en el Santu, yo nunca había visto tocar a Pedro, pero me enamoró su forma de tocar el bajo, y no precisamente por las notas que salieran de este (que tampoco se le da mal al chico, pero no es el caso) sino por la forma que tenía de tocarlo, lo acariciaba, lo mimaba como si fuera una parte de él mismo, su parte más valiosa, algo muy delicado, es algo que no puedo explicar con palabras, pocas veces había visto a alguien que deslizase las manos y diese la sensación de que está acariciando su instrumento. La verdad es que me pasé tema sí, tema también mirando las manos, la derecha, rasgando las cuerdas con un mimo indescriptible, y la izquierda, deslizándose por el mástil, suavemente, acariciándolo...
Ninguna de las dos cosas se acercará a describir lo que sentí en esos momentos, es algo que no puedo explicar, y que si pudiera, seguramente perdería esa magia que tiene. Dejaría de envolverme en ello, de bañarme en ello...
Cada día amo más la música
9 de septiembre de 2008
No lo entiendo, ¿es posible que todo el mundo tenga prisa a todas horas?
Yo prefiero ir despacito y observar, aquí puedes ver a alguien corriendo porque tenga prisa, allí lo raro era ver a alguien caminando a una velocidad normal, ni despacio ni corriendo.
Por si quedaban dudas sigo odiando Madrid, mucha gente, mucha prisa, muchos coches (con lo que mola el metro, que encima es más rápido :S), mucho ruido... Ni una pizquita de verde... Y sobretodo, no hay mar, que aunque no me guste nada ir a la playa, me gusta verla, me tranquiliza mirar al mar...
1 de septiembre de 2008
A la sirena varada que nunca llegué a conocer,
al cascabel roto, que me marcó cuántas vidas más.
A las tardes que envilecieron titilantes, esperando.
A todas esas bocas desbocadas que nunca sabré a que saben.
Al dorado vanidoso que tan pocas veces rocé.
Al futuro, amigo mío, que nunca supo estar ahí.
A la madame, al metre, al último weekend
que pasé, con mi abrigo mojado, en París.
Al tenue mecer de la cuna del mar.
Al cristal que no me dejó ver qué había más allá.
A estas gafas, siempre rotas, que siempre quisieron mirar,
curiosas, qué había al fondo del mar.
A estos ojos indignos, que no saben ni llorar.
A esas tierras que me conocieron antes de ser,
y a aquellas a las que no volveré.
A mi Buenos Aires querido, que me esperará enamorado.
A la noche que me susurra una vez más.
A las princesas que rompieron su corona
y vendieron todas sus joyas por un maniquí.
A la muerte que sabe esperarme,
a ese Nadie que se quedó a la vuelta de la esquina.
A ese desconocido que hay en mí.
Al que se esconde por tímido, al que no quiere salir.
Al bribón que surcó sin velero ni postín.
A todas las madrugadas que me acogieron en su regazo.
Al papel que se dejó escribir, al que me motivó.
A la pluma encallada, que me devolvió
tres vidas perdidas en tres líneas de mentiras.
A la lágrima que ríe, a la que crece dentro.
A todo aquel que no me niegue
que vivir es un vicio insano y sin cura.
A aquel que nunca supe afinar, a mi violín,
A todas las estrellas que se desnudaron para mí,
a todas aquellas, que no estuvieron en el cielo,
y no les importó que les acariciara los rizos del pelo.
A la que se acurrucó en mi corazón con un cigarro.
A la que se quedó sola de mi mano.
Al ayer que se comportó como un caballero,
Al maldito que me dijo que en esta vida
sólo hay una cosa que no se olvida
y olvidó qué era, antes de decírmela.
Al que escribió, al que leyó, al que no lo hizo.
Al cenizo que pensó que nunca llegaría
a decir lo que pienso, sin tristezas.
Al bemol sostenido en la punta de un rayo de sol
de la noche de San Juan.
A la que nunca me abandona, a mi melancolía.
A la que me abraza, a la experiencia que se amontona.
Al desagradecido que llevo dentro de mis costillas
que nunca supo pedirte, cómo no, de rodillas,
que le quisieras como quieres al que tanto miras.
A la virtud que me dijo adiós con un beso en la mejilla.
A la luna que nunca se quejó de mis amantes.
Al timón sin rumbo que me llevó hasta ti.
Al ahora que nunca llegó tarde, y nunca antes.
Al callejón sin salida con una trampilla
en el cielo de las nubes de terciopelo.
Al fuego en tus ojos que tantas veces me quemó.
A la esperanza que desesperó bajo nuestro reloj,
esperando que me arriesgara en un tren marchito.
A la desgana, al desvarío, al turbio, al bravío.
Al teatrillo de vida… en el que me he convertido.
31 de agosto de 2008
Me he dado cuenta de que el día que tenga un hijo adolescente, acabaré de los nervios, o lo mataré a palos.
Detesto ciertas formas de escribir, paso que no se usen tildes (que yo soy la primera que muchas veces no las pone, sobretodo en el pc), pero no soporto que no sepan lo que es una coma, o no utilicen a nuestro amigo “punto y a parte” y me hagan leer unos tochazos increíbles así del tirón, sin una puta coma, ni un simple punto.
Pero creo que lo que más me fastidiaría en este mundo, sería tener un hijo que escribiera en modo sms, más difícil de leer, y por mucho que se diga, más difícil de escribir, pues lo que te enseñan en un principio es a escribir con todas las letras, que para algo están, y cambiar eso es más complicado que hacerlo como toda tu vida. Pero es más “guay” olvidar que existen ciertas cosas como la “e”, la “c” y la “ch”, y utilizar esas letras que normalmente no usamos para sustituirlas, como la “k” (es mas radiKal que la “c”) y la “x”.
Podría soportar mil y una cosas de un hijo, pero eso nunca. Y como esto cada vez va a peor, será mejor morir sin descendencia, o enseñarle desde bien chiquitito que leer es bueno, y ayuda a saber escribir bien. Pero, eso también es complicado, si la mayoría de los niños de hoy en día no han leído más de 3 libros en su vida. No quiero imaginar como será dentro de unos años…
